top of page

Transportistas confirman que los cambios aduaneros de Algeciras ya provocan camiones parados durante días y ponen en riesgo las rutas con Ceuta

  • CECE
  • hace 29 minutos
  • 4 min de lectura

Te dejo una versión más optimizada para blog de prensa, con un enfoque en primera persona plural desde CECE, manteniendo los datos del documento original.


Transportistas confirman que los cambios aduaneros de Algeciras ya provocan camiones parados durante días y ponen en riesgo las rutas con Ceuta.


Desde la Confederación de Empresarios de Ceuta queremos expresar nuestra profunda preocupación por las consecuencias que ya está provocando la nueva operativa aduanera aplicada desde el pasado 1 de julio en el Puerto de Algeciras. Los perjuicios que advertimos formalmente durante el mes de junio, en relación con la Nota Informativa NIN 2/2026, han comenzado a materializarse en apenas unos días: camiones bloqueados durante jornadas completas, pérdida de embarques, sobrecostes, saturación de parkings, conductores que rechazan realizar la ruta y operadores con décadas de relación comercial que se plantean dejar de trabajar con Ceuta.


Durante las últimas fechas, hemos realizado nuevas gestiones con la Delegación del Gobierno en Ceuta y con la Dependencia Regional de Aduanas e Impuestos Especiales de Andalucía, Ceuta y Melilla para denunciar una situación que afecta directamente al abastecimiento de nuestra ciudad y a la competitividad de las empresas que operan entre la Península y Ceuta.


La aplicación de la NIN 2/2026 ha suprimido la ubicación aduanera diferenciada que hasta ahora permitía despachar de forma más ágil la mercancía con destino a Ceuta, integrando este tráfico en el circuito general de exportaciones de Algeciras. Desde CECE ya alertamos de que esta decisión tendría un impacto grave sobre el abastecimiento de la ciudad y solicitamos, antes de su entrada en vigor, la suspensión cautelar de la medida, la habilitación de un canal aduanero diferenciado y un procedimiento específico para el tráfico urgente y de rotación diaria. Ninguna de estas medidas fue adoptada.


Lo ocurrido durante la primera semana de julio confirma que nuestra advertencia no respondía a una previsión alarmista, sino a un riesgo perfectamente identificable. Es cierto que durante el primer día el sistema funcionó con menos incidencias de las esperadas, pero lo hizo por circunstancias excepcionales: un menor volumen de tráfico, el sobreesfuerzo de los operadores y una aplicación inicial aparentemente más flexible por parte de la Aduana. Sin embargo, a partir del 4 de julio las incidencias se han agravado con claridad.


Los transportistas nos han trasladado ya vehículos retenidos, mercancías refrigeradas en riesgo, esperas de hasta cuatro horas para acceder a los parkings y costes añadidos que rondan los 300 euros por camión paralizado. Entre las numerosas incidencias recibidas, una de las más significativas refleja con claridad el alcance del problema: un camión destinado al abastecimiento de la ciudad permaneció inmovilizado durante dos días completos antes de obtener el despacho necesario para poder embarcar hacia Ceuta.


A esta situación se suma un problema adicional que, a nuestro juicio, no ha sido suficientemente contemplado por la Administración: la colisión entre los retrasos aduaneros y los límites legales de conducción derivados del tacógrafo. Esto puede impedir mover el vehículo incluso después de haber obtenido la autorización del despacho, agravando todavía más los tiempos de espera y las dificultades operativas.


Para CECE, el verdadero problema no es un camión concreto, sino lo que representa. Ese mismo vehículo, transportando exactamente la misma mercancía, podría recorrer cientos de kilómetros entre dos ciudades españolas sin sufrir una sola paralización administrativa. La única razón por la que permanece inmovilizado durante dos días es que la Administración ha optado por un modelo de control basado en detener físicamente la mercancía para comprobar el correcto tratamiento tributario entre dos ciudades españolas.


Consideramos especialmente grave que se esté trasladando al tráfico entre Algeciras y Ceuta una lógica propia de operaciones con terceros países. Ceuta está fuera de la Unión Aduanera, pero sigue siendo España y forma parte del mercado interior europeo. Nuestras diferencias con la Península son de gestión fiscal, no de legislación mercantil, sanitaria, laboral, alimentaria, industrial o de producto.


Por ello, no existe justificación para levantar una frontera interior que encarezca, ralentice y dificulte el abastecimiento entre dos territorios españoles. Ceuta no puede ser tratada administrativamente como un tercer país. Su singularidad fiscal no puede convertirse en una excusa para crear una barrera interior entre españoles, ni para castigar a las empresas que abastecen a nuestra ciudad con retrasos, costes e incertidumbre que no soportan otros territorios.


Desde la Confederación de Empresarios de Ceuta exigimos una actuación de emergencia que incluya la suspensión cautelar de la aplicación de la NIN 2/2026 al tráfico con Ceuta mientras no exista una alternativa operativa acreditada. Del mismo modo, reclamamos la habilitación inmediata de un canal aduanero diferenciado de ida y vuelta Algeciras-Ceuta y un procedimiento específico para el tráfico urgente y de rotación diaria.


Ceuta es España. Nuestras diferencias son de gestión fiscal por estar fuera de la Unión Aduanera, no de normativa, ni de soberanía, ni de trato como país tercero.


En los próximos días, la Confederación de Empresarios de Ceuta y empresas afectadas participaremos en una reunión multilateral entre la Delegación del Gobierno, la Agencia Tributaria y los representantes empresariales, en la que volveremos a defender la necesidad de una solución urgente, realista y adaptada a la realidad logística y económica de nuestra ciudad.

bottom of page